Antes de instalar un sistema operativo, por mucho que nos pese, tenemos que empezar metiéndole mano a las particiones de nuestros discos duros. Puede parecer innecesario, pero más de una vez me ha salvado la vida el tener los datos en un sitio y el SO en otro, puesto que ante la imposibilidad de recuperar los datos para grabarlos siempre se puede formatear la partición del SO y al reinstalar, todo quedará como estaba.
Es por eso que el primer paso para la instalación de la Kubuntu ha sido la creación de las tabla de particiones más acorde con mis intenciones.
Previamente tenía mi disco duro de 150 Gb dividido en dos: una partición primaria en NTFS de 20 Gb para el Windows XP y una lógica de 130 Gb en NTFS para datos. Este creo que va a ser mi primer error, pues la última vez que utilice Linux el sistema de ficheros no estaba muy depurado (o era inexistente) para NTFS. Y teniendo en cuenta que tengo infinidad de datos que no querría perder, por ahora no puedo (ni quiero) grabar y reformatear a Fat32 o una partición nativa de Linux. Veremos en el futuro.
Tras meterle mano al disco con el Partition Magic la cosa ha quedado como sigue:
Esta es la tabla de particiones actualmente. La segunda partición primaria de 7.33 Gb es una Ext2 y la lógica de 1.95 Gb la Swap. Es recomendable que el tamaño de la Swap sea el doble de la capacidad de tu memoria Ram.
Es de suponer que tras los primeros compases de instalación se me permita elegir dónde quiero instalar el punto inicial del sistema de archivos (/) y la Swap. Para no tener que andar formateando desde el instalador, nada mejor que hacerlo todo desde una aplicación que ya conozcas y así evitarte sorpresas indeseadas.
Tras esto, solo resta meter el CD en el lector y reiniciar.
jueves, 27 de diciembre de 2007
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