Los caminos de Linux son inescrutables.
Todo comenzó cuando mi Ubuntu 5.04 empezó a renquear por su vejez. Dado que en Linux ver particiones NTFS nunca ha sido fácil, me dispuse a montarlas a mano, con la sencilla línea
mount /dev/hdaX /mnt/nombre_unidad -t ntfs
siendo el X el número de dispositivo físico de la partición. No quería meterme aún con el fstab. Podía leerla, pero no escribirla, lo cual era un inconveniente. Buscando por la red encontré que un paquete llamado ntfsg g3 me daba la posibilidad de montar particiones NTFS de manera fácil y con escritura activa.
Así que me dispuse a bajarlo Synaptic en ristre. Pero claro, para ello tuve que cambiar los repositorios, poniendo los de la distribución actual, la 7.10 Gutsy Gibbon, que es la que se está soportando (ya no se mantienen distribuciones anteriores a la 6.06). Busqué el paquete y le di a instalar, diciéndome el sistema que debía instalar, aparte, 300 Mb de dependencias y actualizaciones. Así que lo hice, sin problemas, después de haber instalado mi conexión había que usarla.
Tras instalar reinicié y no pude volver a entrar. Problemas con el servidor de fuentes del gestor de ventanas X me llevaron a navegar muchas horas por la red. Edité los archivos de configuración de las X con la esperanza de que fuese problema de que no encontraba las fuentes; instalé paquetes que recomendaban en foros y seguía sin funcionar; busqué y busqué y no hubo manera.
Así que ante mi impotencia por un error que no podía solucionar (supongo que dentro de unos meses o años me ría de mi torpeza actual) decidí intentar, de nuevo, instalar la dichosa 7.10 Gutsy Gibbon, que parecía ser que era la que menos problemas me daría.
Así que tras todo esto metí el CD en el lector y reinicié. Entré a la sesión Live y el ratón y el teclado se quedaban inactivos, como ya dije en otra entrada. Vuelta a googlear, vuelta a navegar por foros y vuelta a la desesperación. A las preguntas formuladas sobre el cuelgue de los periféricos no había más respuestas que las relacionadas con congelamientos por problemas de tarjeta gráfica. Pero a mi me ocurría nada más empezar a cargar la sesión, por tanto no respondía a mis síntomas.
Tras unos cuantos vínculos pinchados de foro en foro acabé llegando a uno donde se decía algo de que la 7.10 no aceptaba que la BIOS tuviese los periféricos puestos a USB. Y ese era el problema, entré a la BIOS, desactive la opción de detección de los periféricos por USB (lo cual no implica que mi teclado y ratón hayan dejado de funcionar) y todo perfecto.
Entró a la sesión, instale el sistema operativo y... no puedo instalar el módem. Estoy teniendo varios problemas con las cabeceras y los fuentes del kernel de Linux que no acierto a arreglar por más que he hecho y rehecho todo lo que he visto y leído. Así que tendré que seguir intentándolo, esta vez no hay rendición posible.
Por cierto, recordemos que todo esto ha venido derivado por las particiones NTFS. Ubuntu 7.10 tiene soporte nativo de automontaje de particiones NTFS con escritura ;)
Espero que la próxima vez escriba desde Linux. Saludos.
jueves, 3 de enero de 2008
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